El arte solo revela su valor a quien se toma el tiempo de conocerlo

En esta entrada me gustaría hablar sobre el desprestigio del arte en nuestra sociedad, donde la ciencia suele ser más valorada culturalmente. Muchas personas infravaloran las carreras artísticas porque su única experiencia se limita a asignaturas básicas como plástica o música elemental. Sin embargo, el arte solo revela su valor a quien se toma el tiempo de conocerlo. 

Las carreras de arte no se reducen a dibujar o pintar: abarcan un amplio abanico de disciplinas, desde Artes Visuales y Diseño hasta Artes Escénicas, Música, Cine, Medios Audiovisuales, Patrimonio, Historia del Arte y Educación Artística, todas ellas combinando creatividad, técnica, pensamiento crítico y expresión.

El problema es que muchas veces no se sabe la dedicación que hay detrás del trabajo artístico.

La mayoría de los alumnos del conservatorio superior de música estudian entre 4 y 6 horas diarias (depende del instrumento, por supuesto). Y aun así, muchas personas siguen pensando que el arte es una “afición”, algo menor, o un pasatiempo sin esfuerzo detrás. 

Lo mismo ocurre con estudiantes de Bellas Artes, que pasan horas diseñando, dibujando modelos anatómicos, estudiando técnicas digitales... O con estudiantes de danza, que entrenan más que muchos deportistas.

El problema es que todo ese esfuerzo se vuelve invisible cuando la sociedad solo ve el resultado final y no el proceso. Por eso es tan fácil infravalorar una disciplina que, desde fuera, parece espontánea, cuando en realidad es profundamente técnica y exigente. Y ahí es donde la educación tiene un papel fundamental. 

He querido hacer referencia también a una frase de Lorca que me gusta mucho: 
“no hay en la vida nada, como la pena de ser, ciego en Granada”. 
Y es cierto: la peor pena no es no tener cosas, sino no poder ver la belleza que nos rodea

Si nunca te enseñaron a mirar el arte, escucharlo o sentirlo, nunca podrás entenderlo ni valorarlo. Si nuestro único contacto con ella en el colegio es colorear una ficha o aprender tres notas en una flauta, es normal que de adultos no sepamos apreciar la complejidad y el valor real de estas disciplinas. No podemos valorar aquello que nunca nos enseñaron a comprender en profundidad.

Por eso es imprescindible enseñar el arte como un lenguaje complejo y valioso. Igual que aprendemos matemáticas para entender el mundo físico o ciencias para comprender cómo funciona la naturaleza, deberíamos aprender arte para entender nuestra cultura, nuestra historia y nuestras propias emociones.

Le he pedido a ChatGPT que me haga algunas actividades para trabajar esto:

  • Detrás del cuadro: crear obras pasando por todas las fases de un proceso artístico, entendiendo que el arte requiere técnica y tiempo. (Adaptado a niños)

  • Mini conservatorio: conocer y probar instrumentos musicales para apreciar el esfuerzo que exige la práctica.

  • Un día siendo artista: asumir roles de pintor, músico, bailarín o actor para experimentar los retos reales del trabajo artístico. Aquí yo añadiría que los alumnos que vayan a extraescolares les den una clase a los demás por grupos: por ejemplo, de teatro o de danza.

  • El arte explica el mundo: analizar y comentar obras para desarrollar pensamiento crítico y entender la comunicación detrás de cada creación.

  • Museo en el aula: montar un “museo” con las propias creaciones de los alumnos para enseñar respeto y valoración del arte. También podemos añadir que luego pueden vengan los padres a verlas y los niños expliquen lo que significa su obra.

  • Artistas españoles desconocidos: descubrir artistas contemporáneos locales para ampliar la percepción cultural más allá de los clásicos.

  • Arte a partir de emociones: expresar sentimientos mediante color, formas o movimiento, comprendiendo el arte como un lenguaje personal.

  • Mural colectivo: crear obras colaborativas para mostrar que el arte también es un proceso social y de trabajo en equipo.



(imágenes generadas por IA)



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